La transformación de los espacios educativos es una realidad cada vez más presente en los centros escolares. En este contexto, el Institut Escola Antaviana ha renovado su biblioteca escolar con mobiliario de madera sostenible, apostando por un espacio pensado para mejorar la accesibilidad, la experiencia lectora y el bienestar del alumnado.

En esta entrevista, José Manuel Motrel Girgas, director del centro, explica cómo surgió el proyecto, qué objetivos pedagógicos hay detrás y por qué eligieron trabajar con Astigarraga Kit Line para dar forma a este nuevo espacio educativo.

Sobre el proyecto de la biblioteca escolar

-¿Cómo surgió la idea de crear este nuevo espacio de biblioteca en el colegio?

– La idea surgió cuando se propuso pintar el centro. A partir de ahí, el equipo reflexionó sobre cómo deben ser los espacios educativos hoy y, sobre todo, cómo imaginamos que deben ser dentro de diez años.

A partir de ahí, el equipo coincidió en que la biblioteca antigua ya no respondía del todo a la realidad actual. Queríamos ir más allá de un espacio donde simplemente se guardan libros. Queríamos construir un espacio vivo, acogedor, cercano y útil para el alumnado.

-¿Qué objetivos pedagógicos perseguían con esta transformación?

-El principal objetivo era acercar físicamente el libro al alumnado. La biblioteca anterior tenía muebles muy altos y poco accesibles. Ahora el mobiliario está a la altura de los usuarios, lo que permite ver, tocar y escoger los libros con facilidad.

Tenemos generaciones que han crecido en una cultura digital muy fuerte, muy vinculada a la imagen. Por eso creemos que el libro también debe entrar por los ojos. La transformación de la biblioteca buscaba facilitar el encuentro entre el alumno y el libro, hacer que la lectura sea más accesible, más amable y más natural.

-¿Cómo describiría el antes y el después del espacio tras la reforma?

-El cambio se resume en una palabra: luz. Ahora tenemos un espacio que brilla, que transmite calidez, que resulta próximo y donde el alumnado se siente a gusto. Es un espacio amable, pensado para estar, para leer, para descubrir y para disfrutar.

Antes era una biblioteca con potencial, pero menos acogedora. Ahora es un espacio que claramente invita a la lectura.

Sobre la elección de Astigarraga Kit Line

-¿Por qué decidieron confiar en Astigarraga Kit Line para el mobiliario?

-Por la calidez de su producto y la sencillez elegante de sus formas. Buscábamos un mobiliario que no impusiera, sino que acompañara. La propuesta de Astigarraga Kit Line nos ayudaba a construir un espacio confortable, natural y coherente con nuestra idea de biblioteca escolar.

-¿Qué valores de la marca encajaban mejor con la filosofía del colegio?

-Principalmente el uso sostenible de la madera y los acabados naturales sin tratamientos agresivos. Esto encaja con la idea de un entorno educativo agradable, funcional y saludable. También es especialmente importante en alumnado con necesidades educativas especiales, donde los espacios deben ser tranquilos y cuidados.

La filosofía de la marca encajaba con nuestra manera de entender la escuela: una escuela donde los materiales, los espacios y el diseño también educan.

-¿Qué destacaría especialmente de los muebles de Astigarraga Kit Line?

-Destacaría la posibilidad de readaptarlos según las necesidades del centro. Son muebles que hoy pueden estar en un lugar y mañana en otro. Entendemos la biblioteca como una construcción viva.

Si dentro de unos meses detectamos que necesitamos modificar alguna zona, este tipo de mobiliario nos lo permite. Nos ayuda a entender que los proyectos educativos no son espacios muertos, sino espacios vivos y en continua construcción.

Sobre el diseño de la biblioteca escolar

-Han optado por estanterías cubo DINAMIC, ¿por qué?

-Porque permiten clasificar el material de forma clara, visual y accesible. Facilitan que el alumnado pueda ver mejor qué hay, escoger con más autonomía y moverse por la biblioteca de una manera más natural.

Era importante que el mobiliario no creara barreras, sino que facilitara el acceso al libro. Y las estanterías cubo nos ayudaban mucho en ese sentido.

-¿Qué otros productos han utilizado? ¿Y qué papel juegan?

-Además de las estanterías, hemos incorporado bancos baúles de lectura, mesas y sillas, elementos de almacenamiento y una mesa de bibliotecario pensada como un espacio más confortable, integrado y cercano al alumnado. Los baúles permiten sentarse, leer y crear pequeños rincones dentro de la biblioteca. 

Sobre sostenibilidad y madera

-¿Qué papel ha jugado la sostenibilidad en la elección del mobiliario?

-Ha tenido un papel muy importante. Antaviana es un centro que apuesta cada vez más por el verde, por el cuidado de sus espacios exteriores y por una mirada más respetuosa con el entorno. Por eso, escoger madera sostenible y de proximidad tenía mucho sentido. Queríamos que la biblioteca transmitiera valores: cuidado, respeto, sostenibilidad y responsabilidad.

-¿Consideran importante que los muebles sean de madera natural? ¿Por qué?

-Sí, porque aporta calidad, calidez y bienestar. En un centro como Antaviana, con una gran diversidad de alumnado, también valoramos mucho que los espacios ayuden a rebajar la tensión y a generar calma. La madera transforma el ambiente. Hace que un espacio educativo sea más agradable, más cercano y más humano.

-¿Creen que el uso de materiales naturales aporta un valor añadido al entorno educativo?

-Sí, totalmente. Los materiales naturales ayudan a crear ambientes más acogedores, donde es más fácil concentrarse, leer y compartir.

Reacción de la comunidad educativa

-¿Qué reacción han tenido los alumnos, el profesorado y las familias al descubrir el nuevo espacio?

-Muy positiva. El alumnado muestra curiosidad, alegría y siente la biblioteca como un espacio más cercano y habitable. El profesorado ha valorado mucho la transformación, y las familias han mostrado satisfacción al ver que sus hijos e hijas pueden estar en espacios agradables, cuidados y pensados para ellos.

También lo hemos visto en las jornadas de puertas abiertas y en las presentaciones a las familias. Cuando alguien entra en un espacio así, percibe que hay una mirada educativa detrás. Ve que el centro se preocupa no solo por los aprendizajes, sino también por el bienestar y por la calidad de los entornos donde el alumnado pasa tantas horas.

-¿Recomendaría esta experiencia a otros centros educativos? ¿Por qué?

-Sí, sin ninguna duda. Recomendaría a otros centros pasar por un proceso de reflexión sobre su biblioteca: pensar qué tienen, qué necesitan y hacia dónde quieren ir.

También creo que es muy importante dejarse acompañar por profesionales del mundo del mobiliario y del diseño, porque ayudan a imaginar posibilidades que a veces desde la escuela no vemos con tanta claridad.