El juego es mucho más que una actividad lúdica: es una herramienta esencial para el desarrollo emocional, social y cognitivo del alumnado. Con esta premisa nace The City, un proyecto pedagógico innovador impulsado por la Escuela Jaume Balmes, de Barcelona, que ha transformado un aula del centro en una pequeña ciudad pensada para aprender jugando. No te pierdas este aula de juego simbolico en la que se han recreado espacios cotidianos como una peluquería, un supermercado, un restaurante, un taller o una consulta médica.
Para conocer los objetivos de esta iniciativa, hemos hablado con Carles Martínez, director de este centro educativo, quien destaca desde el inicio la intención del proyecto: “crear un entorno rico de juego simbólico, que permitiera a los niños y niñas explorar roles, situaciones cotidianas y relaciones sociales de forma libre y significativa”.
¡Qué orgullo ver el mobiliario escolar de madera maciza de Astigarraga Kit Line dando vida a un aula de juego simbólico! Mobiliario certifcado con el sello PECF y la etiqueta ecológica europea Ecolabel.
Antes de ver este aula, ¿qué es el juego simbólico?
El juego simbólico es el tipo de juego en el que los niños representan situaciones de la vida real usando la imaginación. Por ejemplo: jugar a ser médicos, profesores o cocineros o “hacer ver que” van al supermercado o cuidan a un bebé.

En el juego simbólico, los niños imitan lo que ven, inventan roles y crean historias. No necesitan que todo sea real: lo importante es imaginar y representar.
Una apuesta por el juego simbólico en la escuela
En una primera fase, el equipo educativo de Jaume Balmes se centró en diseñar un espacio que favoreciera el juego simbólico como motor de aprendizaje. Sin embargo, a medida que el proyecto fue creciendo, surgió una nueva oportunidad pedagógica.

Según explica Carles Martínez, “vimos que el propio espacio ofrecía una oportunidad muy potente para enriquecer el uso de la lengua inglesa de una manera natural y funcional”. Así, el aula no solo se concibió como un lugar para el juego, sino también como un entorno de inmersión lingüística, donde el inglés se utiliza como herramienta real de comunicación.
De esta evolución nació The City, “un proyecto que empezó siendo un espacio pequeño y acabó siendo el espacio amplio y multidisciplinar que ahora tenemos”, señala el director.
Objetivos pedagógicos de un aula de juego simbólico
El objetivo principal de The City es “favorecer el desarrollo integral del alumnado, poniendo especial énfasis en las competencias personales, sociales y emocionales”.
“A través del juego simbólico se trabaja la autonomía, la comunicación, la creatividad, la cooperación y la resolución de conflictos”, explica Martínez. “Todo ello se aborda desde situaciones cercanas y significativas para los niños y niñas, lo que refuerza el aprendizaje”, continúa.
Una ciudad a escala infantil dentro de la escuela
Cada rincón de The City está diseñado para provocar situaciones de aprendizaje diferentes y complementarias.
El supermercado y el restaurante
El supermercado y el restaurante, por ejemplo, “fomentan la interacción social y el lenguaje, además del uso funcional de las matemáticas” en contextos reales.

Para dar forma al supermercado se han utilizado las estanterías de cubo infantiles DINAMIC, creando un espacio funcional y adaptado a los más pequeños.

Para recrear el restaurante, la cocina se ha creado con los armarios DINAMIC, combinando distintos módulos, mientras que la zona de los comensales se ha equipado con las mesas y sillas infantiles CURIE, homologadas para su uso en entornos exigentes como colegios.
El taller y la consulta médica
El taller invita a “experimentar, construir y resolver problemas prácticos”, mientras que la consulta médica se convierte en un espacio clave para “trabajar la empatía, el cuidado y la comprensión del propio cuerpo y el de los demás”.

El taller también cobra vida con las estanterías modulares de cubo DINAMIC.

Aula de juego simbólico: una consulta médica diseñada para imaginar, aprender y jugar.
“En conjunto, todos los espacios configuran una pequeña ciudad que invita al alumnado a organizarse, negociar roles y dar sentido a sus acciones”, resume Carles Martínez.
La importancia del juego simbólico en el desarrollo emocional y social
El juego simbólico ocupa un lugar central en el proyecto. Para el director de la Escuela Jaume Balmes, “es clave para el desarrollo emocional y social, ya que permite a los niños y niñas expresar vivencias, emociones y preocupaciones a través del juego”.
Además, les ayuda a ponerse en el lugar del otro, gestionar conflictos y construir su identidad. “En estas edades, muchas veces el juego es el lenguaje principal con el que se comunican y entienden el mundo”, añade.

La respuesta del alumnado y las familias al nuevo espacio educativo
La respuesta del alumnado ha sido muy positiva. “El alumnado entra en el espacio con ilusión y curiosidad, y rápidamente se implica en el juego”, explica Martínez, quien destaca el alto nivel de concentración e iniciativa observado.
Por parte de las familias, el feedback también ha sido muy favorable, especialmente de aquellas que participaron en el montaje del aula. Coinciden en señalar que se trata de “un espacio muy rico, cuidado y agradable, que invita al juego y a la exploración”.
Mobiliario escolar de madera maciza y sostenibilidad
El mobiliario juega un papel clave en la experiencia educativa. La escuela apostó por los muebles de madera maciza para colegios de Astigarraga Kit Line para transmitir “calidez, robustez y autenticidad”, valores alineados con la idea de crear un entorno realista y duradero.

La madera natural, además, aporta una experiencia sensorial más rica y transmite valores de sostenibilidad y cuidado de los recursos. Para el centro, también era fundamental que el mobiliario estuviera homologado y fabricado con madera local, reforzando así su compromiso con la seguridad y el consumo responsable.
Colaboración entre la escuela y Astigarraga Kit Line
La creación de The City ha sido posible gracias a la colaboración con Astigarraga Kit Line. “Ha habido una comunicación fluida y una clara voluntad de entender las necesidades pedagógicas del proyecto”, señala el director.
Con The City, la Escola Jaume Balmes demuestra que los espacios educativos pueden transformarse en verdaderos motores de aprendizaje. Un proyecto donde el juego simbólico, la lengua, la sostenibilidad y el mobiliario de madera se entrelazan para dar sentido a la experiencia educativa diaria. Un ejemplo de cómo el espacio también educa y acompaña el desarrollo integral del alumnado.
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